Inauguro este blog con la última de las películas que he visto. Esta se me pasó de la gran pantalla, vivo en Tenerife donde los cines van quedando reducidos a unos cuantos multicines en los centros comerciales y donde las películas aguantan relativamente poco tiempo en cartelera. Así que esperé a verla en casa.
Tarantino es Tarantino, así que si te gusta su estilo la película te gustará. Distinto es que te parezca su mejor película o que esté o no a la altura al menos de sus mejores cintas. Aunque eso como siempre depende de gustos.
La verdad es que es el segundo Western seguido que rueda Tarantino después de DJANGO ( 2012 ) y quizá eso le resta algo de sorpresa. Lo cierto es que a mi personalmente DJANGO me fascinó y está entre mis favoritas del director de Tenesse. Me sorprendió entonces y me enganchó ver trasladado al mundo del western el universo Tarantino, mezclando como siempre ha hecho ese gusto por revivir el cine de acción de los años 70 que tanto le gusta. En este caso una especie de revisión/homenaje de las películas del oeste de esa década especialmente violentas, con reminiscencias a Grupo Salvaje ( 1969 ) de Sam Peckingah y al espagueti western, todas ellas de la era post código Hays.
La película tiene una factura impecable. Está deliciosamente rodada. Dividida en episodios y con saltos temporales que tanto gustan a Tarantino y que ha estado presente en toda su filmografía. En una factura muy personal muy cercana a la narrativa propia de los comics. Para seguir añadiendo ingredientes a su revisión del espagueti western Ennio Morricone es el autor de una banda sonora que nos trasportan inevitablemente a las legendarias y maravillosas películas del género rodadas en los desiertos de Almería. A mi especialmente me parece memorable de entre las muchas de Sergio Leone, con banda sonora de Morricone " hasta que llegó su hora ".
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| Fotograma de " hasta que llegó su hora " |
Tarantino hace lo que mejor sabe hacer en Los Furiosos Ocho. Esta vez en una película que perfectamente podría llevarse al Teatro dado que la parte más importante de la trama se desarrolla en un escenario cerrado en el que el peso lo comparten los actores, los diálogos y las situaciones entre los surrealista y lo gore propias del director. 
Tira de actores fetiche de su filmografía como Samuel L. Jakson, Tim Roth o Michael Madsen, e incorpora a otros como una soberbia Jennifer Jason Leigh o un magnético Kurt Russell.
Hasta en la duración, 167 minutos, recuerda a algunas míticas cintas del género. La tensión reinante durante la cinta consigue mantenerla sin más herramientas que el desarrollo de la trama, el diálogo entre sus actores y las situaciones cruzadas que se van produciendo. El clima de tensión recuerda al inicio de Malditos Bastardos ( 2009 ), en la mítica escena inicial en la cabaña donde un glorioso Cristoph Waltz llega en busca de judíos ocultos.
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| Escena de " Malditos Bastardos ". |
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